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domingo, 9 de octubre de 2016

The Kingdom of The Incas: La nueva atracción de Disney

ella es mi hija y la foto no tiene efectos especiales
¿Qué pasaría si los principales centros arqueológicos del Valle Sagrado: MachuPicchu, Ollantaytambo, Pisaq, Moray, Sacsayhuaman, por ejemplo, fuesen administrados por un privado, digamos Disney?
Acabo de hacer una visita con mi familia y unos amigos: más de ciento veinte kilómetros de la más alta y maravillosa civilización precolombina. Como turista no pude abstraerme del marketero que hay en mí. Cuando hablamos de turismo de este tipo, mezclamos historia, cultura, aventura y esfuerzo físico. Hablamos de expectativa y realidad, de experiencias y recuerdos que pueden tener un cariz positivo o negativo. Concentrémonos en la experiencia, nodo fundamental en este negocio. Los servicios de accesos (con la excepción de los trenes), boleterías, servicio de comida, baños, zonas de descanso, señalización, tiendas de merchandising y souvenir son de bajísima calidad.

¡Cómo extrañé el sistema integrado de tickets, la magicband, el aire acondicionado en las tiendas, los baños limpios y bien mantenidos, la organización y el orden! Tal como están las cosas, un enorme mercado queda fuera, el de los viajes familiares. En todos los lugares a los que fuimos, los niños eran la parte ausente, ellos, que tienen hoy más posibilidades de divertirse con un personaje de película no lo pueden hacer con un mínimo de condiciones para disfrutar la cultura viva, la historia y los mundos perdidos de verdad. Imaginé un operador turístico de primer nivel gestionando estos lugares maravillosos, respetando su patrimonio, historia y originalidad, potenciando su storytelling, marketéandolo como se lo merece, administrándolo eficientemente, generando una verdadera industria, interconectando y extendiendo la experiencia, creando una infraestructura hotelera de primer nivel no solo para gente con plata, sino para la gran clase media mundial.
¡Es urgente un buen aeropuerto!
El estado y los gobiernos regionales no deben enfocarse en administrar el negocio de turismo, le queda muy grande, más aún porque el potencial peruano es enorme, mucho más que las capacidades hasta hoy comprometidas. El estado y sus gobiernos deben generar las condiciones con reglas claras y una supervisión estricta y muy exigente (si me preguntan dónde debería invertir el sector público es en profesionales y sistemas de supervisión del más alto nivel). Una compañía existe para crear y entregar valor a sus clientes, a sus accionistas y a la sociedad. Hay muchas fórmulas para incorporar a las comunidades y negocios locales al modelo general y convertirlas en la parte beneficiada, no solo con dinero, sino a través de conocimiento, interconectividad, experiencias y tecnología a sus vidas. Así, los recursos se enfocan no solo en ganar plata hoy sino cómo hacerlo en el futuro en un mundo de mercados abiertos, de alta competencia y de innovación constante.

¿Qué pasaría si Disney administrara los centros arqueológicos más importantes del Valle Sagrado y que el Estado generara las condiciones para que lo haga de la mejor forma y con una eficiente supervisión?


Nota: Comparto la campaña que mi agencia de publicidad (Tribal121) realizó para la marca Perú que está recorriendo el mundo. En ella podemos hacernos una idea de lo enorme del potencial del país, no solo en turismo sino en tantas otras áreas productivas y de inversión.



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