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martes, 8 de enero de 2019

¿Por qué es importante la Publicidad?





La publicidad es una disciplina que emerge de nuestra naturaleza más profunda. Publicitamos porque necesitamos atraer y necesitamos diferenciarnos. La publicidad es una técnica que hemos desarrollado y sofisticado, pero que, en esencia, sigue siendo la capacidad de presentarnos como organismos y organizaciones únicas, con capacidades y habilidades diferentes y relevantes para sobrevivir y prosperar.

1.- La Publicidad es tan importante que los modelos de negocios de las más importantes empresas del planeta (Google, YouTube y FaceBook, por ejemplo) sostienen parte importante de sus ingresos por este concepto. Si ampliamos un poco y agregamos promociones, royalties, derechos, etc, este negocio agrega industrias de tecnología, entretenimientos, medios y de contenidos.

2.- Hace mucho, muchos años, antes que el ser humano caminase sobre la tierra y publicitara sus logros, el reino animal había desarrollado técnicas para atraer a la pareja con la que tendría descendencia o rechazar a quienes amenazaban su comida o su territorio. Colores, olores, sonidos, texturas, gestos y sabores ya eran usados para lograr sus cometidos. Cada especie desarrolló técnicas de atracción y repulsión propias. Hoy podemos ver a los pavos reales y sus colores, a los tigres y sus olores, a los halcones y sus revoloteos y picadas, a los lobos y su piel erizada mostrando sus colmillos.
Es cierto, todo esto es parte de los mecanismos con los que la naturaleza dotó a estas criaturas para poder sobrevivir y prosperar, sin necesidad de pensar conscientemente en lo que hacían y siguen haciendo.
Pasó el tiempo y la raza humana apareció. Una de sus características principales es la de crear ideas y artefactos que exceden sus capacidades físicas (incluyendo la mental). Hasta ahora, todas estas ideas y tecnologías se han enfocado en comprender el universo y nuestra posición en él, y a crear herramientas y tecnologías que permiten expresar estas ideas, controlar nuestro entorno y competir entre nosotros. Hemos inventado la filosofía, la religión, el arte, y también las armas, las casas, los medios de transporte, de comunicación y la inteligencia artificial.


3.- Al ser parte de la naturaleza, las disciplinas que ha desarrollado nuestra especie obedecen a este mismo principio: sobrevivir y prosperar. Hay algunas que se preocupan de la salud física y mental (medicina y sicología) otras de transformar el entorno (ingeniería), otras en desarrollar nuestras capacidades mentales (matemáticos, física y la computación), generar excedentes económicos (administradores) y desarrollar la curiosidad y el placer (artes). Adicionalmente, hoy estas disciplinas se subdividen y combinan para generar mayor profundidad en el mismo fenómeno (por ejemplo: la biotecnología que busca mejorar las capacidades humanas). Pero en el fondo la motivación sigue siendo la misma, y que Baruch Spinoza bautizó como “Conatus”: la persistencia de existir.

4.- La publicidad es tan antigua como el reino animal y en nuestra especie se expresa desde sus inicios. Pintarse los ojos para ser atractivo, tatuarse para aparentar fuerza, bailar para atraer la lluvia. Todas cumplen con la condición de destacar algo con un fin concreto. Y es que eso es la publicidad: la disciplina que despliega ideas, actividades, técnicas con el fin de lograr una posición de atención, consideración e intención para que una persona o una organización logre alcanzar un fin concreto.

5.- La disciplina publicitaria es universal pero su gestión está bien definida. No es una ciencia ni tampoco es arte. Es una disciplina táctica y como tal, se vale de las artes y de las ciencias para aplicarlas en su actividad. De hecho, hoy en día se ubica dentro del Marketing. El marketing es una función agregadora, incluye otras técnicas como el precio, el manejo de incentivos, la distribución, la experiencia o servicio y la gestión de la marca. En el marketing se define la propuesta de valor y el posicionamiento, y guía la estrategia de una organización con relación a su mercado y las actividades y decisiones que se toman en publicidad y en las demás disciplinas tácticas que lo componen.

6.- La publicidad no es arte porque no busca expresar la sensibilidad ni el uso de la técnica de un artista, sino que un resultado que permita a una organización prosperar: es cierto, hay campañas de marca, de productos, de reputación, de responsabilidad social, de producto y promociones realmente impactantes por su originalidad y por un sinfín de variables que generan una nueva forma de hacer las cosas. Sin embargo su fin no es la discusión estética, expresiva o existencial.

7.- La publicidad no es una ciencia, a pesar de que exista casuística y aprendizajes que se han acumulado por varias décadas. Su cuerpo de conocimiento es aplicado y relativo al contexto donde se aplica y su evolución depende de la evolución de de otras disciplinas y tecnologías. Por ejemplo, existe una disciplina que ahora está en boga, el Consumer Behavior (CB), esta se basa en los avances de la neurociencia, la psicología conductista y la biología del comportamiento. El CB es utilizada por compañías de retail para modelar el comportamiento de sus clientes a la hora de lograr la compra. El “Inbound Marketing” es una técnica de marketing y ventas que se vale de técnicas de CB a través de un árbol de decisión y mensajes para guiar a una persona hacia la compra de un producto específico.

8.- ¿Dónde radica la importancia de la Publicidad?
En su profundo enlazamiento con la naturaleza humana y la sistematización técnica que ha incorporado en su quehacer. La publicidad es atracción y persuasión. Es conquista. Es estrategia e impulso. Mide su éxito de forma inmediata. Debe guiarse siempre por un objetivo: mal que mal, los humanos vivimos con motivaciones y objetivos concretos: comer, reproducirnos, protegernos, obtener reconocimiento, pertenecer a un grupo, realizarnos intelectual, económica y espiritualmente.
Es pública, es la disciplina que expone las intenciones de las organizaciones y sus marcas en la sociedad.
Es continua, llámese como se llame, la publicidad como función y extensión de nuestra naturaleza siempre está presente.
Genera controversia positiva o negativa cuando presenta un punto de vista que el mercado y la sociedad acepta o rechaza.
Es el reflejo del estado cultural y de las relaciones de consumo de una sociedad en un momento dado. Es interesante hacer el ejercicio de ver publicidad pasada, allí en sus códigos visuales, narrativos y tecnológicos es posible hacer un corte y análisis de lo que vivía la sociedad en ese momento.

9.- En estos días el desafío para el publicista es comprender que para contribuir al éxito de una organización no debe encerrarse en una sola fórmula, ni creativa, ni técnica, ni medial, sino comprender que siempre el fin último es lograr la preferencia de los públicos a los cuales sus actividades están dirigidas y, para eso, hoy es fundamental conocer y saber hacer. Saber de marketing, de negocios, de indicadores, de programación. Saber que las plataformas gobiernan la forma de hacer el marketing y las ventas. Saber de estrategia comercial, de precio, de logística. Saber de comportamientos. Saber de técnicas digitales.  Saber de tecnología aplicada. Saber de Omnicanalidad. Saber de técnicas de innovación, de procesos agiles y de gestión de talentos. Saber aplicar la creatividad en un entorno líquido. Saber integrar otras disciplinas y profesionales a su quehacer, a periodistas, programadores, estadísticos, e integrar su lenguaje al suyo. Saber de todo esto es lo mínimo que hoy se le pide a un publicista para hacer bien su trabajo.



lunes, 24 de diciembre de 2018

Soledad

SOLEDAD
Mejía Edwards

Los amigos —la familia
que uno escoge— son el pan
para vencer la nostalgia
y amarrar la soledad.

La soledad es amiga
siempre luce disponible
para escuchar lo inaudible
que nos reta y nos prodiga.

La soledad que uno busca
no es igual que la que toca
nuestra piel en la distancia
para amargarnos la boca.

Uno en ella es el gran reto.
Que su voz sea la misma,
su semblante y su carisma
la moneda, el amuleto.

La soledad, la que sea,
la que damos o nos dan,
se conjura en el elixir
mágico de la amistad.

La llevamos con nosotros
es nuestra mejor amiga
se delata en nuestros rostros
no nos deja a la deriva.

Amiga no, carcelera;
cómplice, si la convenzo.
Señora de nuestra ausencia,
sin alma ni sentimientos.

Ella y tú, andrógino punto,
el paquete viene junto.
El tiempo pone el color,
no te guíes por su olor.

Regalo es la soledad
de vida y de pensamiento,
prende fuego al sentimiento
más ahora en Navidad.

La soledad tiene caras
diferentes; se está solo
por decisión personal
o la indiferencia de otros.

Las fiestas en soledad,
no son alegres; la vida
para ser bella requiere
de amigos y de familia.

La familia nos engendra;
no busquemos la piedad
en el agua sin edad,
darás vueltas sin encuentro.

La familia está en la sangre;
la vida se lleva dentro
hacerla tuya requiere
compartir la soledad.

La soledad compartida
no existe. Con los demás
aprendemos a vivir
en familia y sociedad.

La soledad creativa
—para escribir, meditar,
conversar con uno mismo—
no es tampoco soledad.

¿Es la soledad la ausencia,
el despojo, el abandono?
O, más bien, el gran abono
del saber y la sapiencia?

Iguales y diferentes
me son las dos soledades;
la primera nos destroza,
la segunda nos deshace.

Estamos frente a un espejo,
nos miramos con palabras;
las imágenes macabras,
de la vida son reflejo.

Estamos para no estar
(y a solas lo comprendemos);
somos uno siendo todos,
cada cual es todo el pueblo.

Lo que dices es muy cierto:
la soledad es un puerto.
Despelleja nuestros sueños
los consume como leños.

La llevamos en los rostros,
nace y muere con nosotros.
Solo es posible vivir
con ella —que va sin sombra—
sin saber cómo se nombra:
la soledad es sentir.

Por ella damos al mundo
creación y pensamiento,
con ella nos asilamos
lejos de todos los nuestros.

La soledad es saber
que siempre llegamos tarde,
que somos tan inocentes

que parecemos culpables.