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lunes, 2 de diciembre de 2013

Desengaño, en palabras de Hugo Von Hofmannsthal






















En lo estrictamente humano, la realidad, lo que está fuera de nosotros y sucede sin necesidad de nuestra existencia, nos es ajena al punto de sólo obtener interpretaciones de ella. Cuán certera es ésta sobre el mundo depende de muchos aspectos, uno principal es la lejanía que nuestro carácter nos impone del objeto deseado, a la hora de desearlo.


¿No percibes acaso cómo tiemblan mis labios?
¿Estos pálidos rasgos no sabes leer?
¿No sientes que es engaño y pena mi sonrisa,
cuando con la mirada te cerco y te pregunto?


Nunca estamos preparados para enfrentar la realidad cuando nos toca la puerta, llenamos el vacío de palabras que usamos como pegamento entre nosotros y nuestro entorno.


¿Acaso tú no ansías ese soplo de vida,
un brazo fervoroso que te lleve muy lejos
de este yermo pantano de los días vacíos
sobre el que tenues luces extraviadas se tejen? 


Arrojados al mundo, reconocemos la soledad absoluta en la disonancia fundamental del amor no correspondido.


¿En tus profundos ojos leí mal?
¿No vi el fervor de un ansia que brillaba secreta?
¿No oculta tu húmeda mirada
alguna puerta que dé a tu alma? Los deseos que allí
dormían - calladas rosas en la marea oscura -,
ellos, como tu cháchara, carecen de alma... ¿Palabras, palabras?


Despertamos a la realidad; somos el centro del universo sólo para nosotros. Lo demás son emociones razonadas por palabras, a veces poéticas, otras precisas y certeras. Palabras que nos unen, palabras que nos alejan.


Del poema "Preguntas"

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