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jueves, 21 de julio de 2011

El tejido de la realidad

1.- Hace unos días terminé el tomo veinticinco de la saga de Mundo Disco de Terry Pratchett, titulado “La Verdad”. Además de reírme a carcajadas, como siempre, me hizo reflexionar sobremanera ya que la trama tenía que ver con la invención del primer periódico de Ankh-Morpork, la capital del extravagante planeta, y las implicancias del acceso de la información diaria por la gente de la calle, el peligro de la formación de la opinión pública y los riesgos que conlleva la manipulación de los hechos para comvertirlos en la verdad oficial.

En uno de los diálogos Lord Vetinari, el gobernador de la ciudad, se dirige al ingenuo William de Worde, que a la sazón había descubierto el valor de los tipos móviles para la creación y masificación de información diaria en un medio impreso. Vetinari, viejo y zorro político, intenta persuadir al muchacho para que no implemente su innovación:

“Cuando uno lleva tanto tiempo como yo gobernando esta ciudad, llego a tener la triste certeza de que siempre que un alma bien intencionada acomete una empresa innovadora, siempre, con una especie de previsión asombrosa, la ubica en el punto donde hará el mayor daño posible al tejido de la realidad.”

2.- Existen personas que son capaces de afectar el tejido de la realidad y otras no. Se plantan en el mundo de una forma bastante característica, condicionados por su genética, por su contexto y por las decisiones que van tomando en la vida. Niklas Luhman en su Observaciones sobre la Modernidad afirma que la sociedad moderna vive su futuro en forma de riesgo y que este riesgo aparece como consecuencias a las decisiones que se toman.
Entonces, uno puede comprender su posición en el mundo desde una perspectiva activa, donde puede construirlo conociendo algunas variables y controlándolas y desatando consecuencias desde sus decisiones y acciones o, desde otra, especulativa, donde estima qué es lo que sucederá y busca cómo acomodarse a las circunstancias futuras.

3.- Veo a mi madre tejer un chal, un gorro y una chompa a sus nietos, motivada por el entusiasmo inconsciente de la perpetuación de la familia. En el momento en que toma sus palillos, ordena la lana y revisa las revistas de tejido para ver si puede sorprender con algo nuevo, no me queda otra que imaginarnos a nosotros con nuestra existencia. Ella sabe bien en qué va a terminar lo que comienza y cómo eso le servirá a su nuevo nieto. Ella lo prevé y teje, teje una realidad que solo ella ha sido capaz de imaginar y que semanas después se hace tangible.

4.- Nada tiene una posición fija, viajamos de un lado a otro en un movimiento pendular que a veces nos sorprende: hoy pienso así, mañana asá, en el pasado hice eso, hoy nunca lo haría. Nos acomodamos a las circunstancias e intentamos no alejarnos mucho de los puntos de apoyo que nos acompañan en el tiempo y, por la frecuencia de las decisiones que tomamos y las acciones que emprendemos, el entorno se crea una imagen de nosotros. A veces somos o apocalípticos y otras integrados; otras, más conservadores que progresistas; a veces vemos el mundo más con temor que con asombro; otras borramos todo de un manotazo y hacemos las cosas al revés.

5.- Ayer fui a renovar mi documento de identidad. Mientras esperaba observé a los funcionarios que atendían el trámite. Repetían mecánicamente el procedimiento: "nombre y apellido, número de cédula, firme aquí, póngase para la foto, ¿está bien?, su pulgar derecho en la sensor, firme aquí de nuevo, vea en internet cuándo estará su documento, muchas gracias, el siguiente…"

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