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miércoles, 31 de octubre de 2012

El sueño mobile en el Perú: 3a parte

Infraestructura

El siglo pasado se caracterizó, en otros muchos fenómenos, por la irrupción de las tecnologías de comunicación masiva, principalmente la radio, el cine y la televisión. En medio de la vorágine de creación, adopción y masificación de estas tecnologías por parte de la población, se producía una verdadera revolución industrial y productiva que terminaría por consolidar las grandes marcas a nivel mundial y local.

Tal como un buen amigo me comentaba, el verdadero despegue económico nortea americano se produjo en la posguerra, cuando se desarrollaron los sistemas de carreteras que interconectaron el país en todos sus sentidos y permitieron que los bienes y servicios producidos circularan sin más límites que el tiempo que los separaba de un punto a otro. Las innovaciones podían desplazarse por todas partes a costos que permitiesen mantener un precio que la gran mayoría de la población pudiese adquirir. Grandes mercados se abrieron a los productores que pudieron producir a gran escala logrando economías relevantes.

El modelo es simple, me decía este amigo, y se basa en una paradoja que se da al estudiar la teoría de la competencia perfecta: cuando todos los oferentes pueden intercambiar con todos los demandantes todos los bienes y servicios que se pueden producir, sin mayor limitante que el valor de intercambio. Bien, la paradoja se produce cuando este modelo presenta la falla estructural básica y esta es que los intermediarios son limitados y los canales o vehículos de vinculación truncan los esfuerzos por entregrar o recibir dichos bienes.

Esta larga introducción me sirve para ilustrar el punto que quiero apuntar ahora. La infraestructura es fundamental para el intercambio de bienes y servicios. La infraestructura puede ser física o tecnológica. La primera se resume en puertos, aeropuertos, puentes, carreteras, alcantarillas,etc. La segunda en plataformas que permitan "colgar" productos y servicios de intercambio de información: señales de televisión, radio, voz y datos, entre otros.

A pesar de los enormes avances económicos, Perú se encuentra en la trampa mecionada arriba. Las políticas macroeconómicas han permitido que tanto productores como demandantes no solo tengan la posibilidad de estar conectados con el mundo, sino que puedan comerciar libremente con este. ¿La trampa? la infraestructura física y tecnológica.


Digitalización y Prosperidad

Un estupendo paper de Booz&Co (Digitalization and Prosperity, Strategy+Business, Issue 68, Autumn 2012), nos presenta los resultados de un extenso análisis sobre cómo la digitalización de una  sociedad permite que esta progrese (no solo en téminos económicos, sino de bienestar). Una de las observaciones es que los países lograr movilidades importantes en términos de crecimiento económico y progreso cuando la infraestructura tecnológica y la adopción de esta por parte de la población es general. En un ranking de más de 100 países, Perú se encuentra por debajo de Brazil, México, Colombia, Argentina, Uruguay y Chile, en lo que denomina las economias emergentes, o sea, en la medianía de la tabla.

Plantea que la única forma de generar un cambio profundo es que el Estado desarrolle políticas sobre este tema basadas en 4 puntos:

1.- Crear una agenda sobre la digitalización de la sociedad: Por ejemplo, Qatar redujo los royalties a las empresas de telecomunicaciones para poder liberarlas de la carga impositiva, contra un compromiso de inversión en infraestructura y desarrollo de ofertas de valor. Por otro lado, generar indicadores claros; Estados Unidos creó su National Broadband Plan que incluía 10 indicadores claros (#hogares con banda ancha, mobile innovation, crear networks robustas-que no fallen, acceso simple y sin trabas a la banda ancha, red wireless, etc).

2.- Desarrollar un mejor modelo de gobierno digital:  basado básicamente en los marcos de colaboración público-privado.

3.- Adopción de una filosofía de Ecosistema Tecnológico: lo que permite integrar cadenas de valor, promover la creación de contenidos y aplicaciones, desarrollo de centros de innovación (se menciona un caso notable de aplicación de tecnología para la educación en Egipto).

4.- Promover la competencia: tanto en proveedores de acceso a banda ancha, infraestructura, equipos, emprendedores, entre algunos importantes.



El Bono Demográfico

Tal como se explicó en los dos entregables anteriores, la tenedencia hacia la conexión móvil es absoluta. Ahora bien, si a esto agregamos que el 70% de la población está por debajo de los 35 años, veremos en el corto plazo un cambio radical en la forma que no solo el mercado se comportará sino la sociedad en su totalidad.


Tendremos un crecimiento exponencial de los internautas móviles, que demandarán productos y servicios, contenidos y soluciones, que obligarán a las empresas a repensar sus modelos de negocios.

La gran traba o trampa que hoy el mercado le pone es la infraestructura se basa en :

1.- El acceso: alto precio de los equipos con 3g, que son los que realmente permiten hoy estar conectados a internet y alto costo del servicio.

2.- La adopción: que se explica básicamente por la confiabilidad relativa al servicio, la velocidad de acceso, y lo complejo de activar/usar.

3.- El uso: basado en contenidos, soluciones, aplicaciones,etc.



No nos disparemos al pie

Para transitar a una sociedad digital, debemos crear una base de infraestructura. Al no tenerla, frenamos las oportunidades que nos ofrece el mundo. Habiendo decidido ser un país abierto, el libre flujo de bienes y servicios cada vez se sostiene más por el uso de tecnologías de información. 

Es por esto que las dos grandes fuerzas que influirán en el futuro son el Estado y sus políticas y las Empresas. Si ambos tienen una visión de mediano y largo plazo al respecto, tendremos una presión creciente de las personas por acceso móvil a sus contenidos, productos y servicios de preferencia, de las organizaciones por relacionarse más eficientemente entre ellas y un estado que busca mejorar los indices de desarrollo y bienestar de su población.

Hago el  llamado para trabajar para salir de la trampa de la distribución que separa a la personas y las organizaciones, que requiere del desarrollo de una infraestructa tecnológica acorde a las ambiciones del país. A los funcionarios del estado, a los ejecutivos de las grandes empresas y a los emprendedores, todos quienes están en posición de cambiar las cosas, a salir de su zona de confort.

Es cierto, el país sigue siendo calificado una estrella por sus políticas macroeconómicas.
Es cierto, las empresas siguien mostrando crecimientos sorprendentes y son la envidia de la región.
Es cierto, los emprendedores encuentran un espacio cada vez más interesante para llevar adelante sus ideas.

Pero también es cierto que solo el 8% de la población tiene un smartphone, el 95% de las tablets no tiene 3G, solo el 13% de la población tiene un computador conectado a internet y el 4% a banda ancha. Los precios de los equipos son casi el doble de caros que en países desarrollador, el del acceso a los servicios de voz y data son uno de los más caros del mundo.

No nos disparemos al pie.

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