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domingo, 4 de junio de 2017

La Psicohistoria y el Mundo Hoy




Acabo de leer Fundación de Isaac Asimov. Ya perdí la cuenta de cuántas veces lo he hecho. Es un clásico de ciencia ficción y uno de mis libros preferidos, después de la trilogía de Duna de Frank Herbert.

Sin dudas, Asimov leyó a Arnold Toynbee. Toynbee, uno de los historiadores más influyentes de la primera mitad del siglo veinte, había postulado que las tres fuerzas que componen y se manifiestan en toda civilización son el comercio, la guerra y la religión y que la relación entre estas fuerzas es dinámica y permite comprender el estado actual de las cosas y las causas de los fenómenos históricos.

Asimov se inspiró en estas ideas para inventar a Hari Seldon y con él a la ciencia de la Psicohistoria, la que permitía prever el futuro de la civilización y manipularlo, accionando las grandes fuerzas que permitirían adelantar el surgimiento del nuevo imperio galáctico, acortando la edad de la edad oscura, suceso inevitable proyectado por él y sus psicohistoriadores. La acción de la religión se presenta a través del uso de la ciencia por medio de sacerdotes y magos que usaban el conocimiento guardado en la Fundación (una especie de planeta-abadía) sobre la población del antiguo imperio, que había perdido acceso a la antigua prosperidad y ahora era presa de la ignorancia y el oscurantismo. También vemos el accionar de los príncipes comerciantes, hijos del intercambio, que tenían como único objetivo lograr un beneficio personal o el beneficio para su gremio. Por último, está el accionar de los militares, quienes desean, a través de la guerra, evitar todo cambio, protegerse de otras civilizaciones o de los abusos de los comerciantes y cristalizar el estado de la cosas o acceder a dominios adicionales, cuando sus recursos lo permitían.

Analicemos el estado de las cosas en el mundo de hoy a través de esta visión.

El mundo bipolar de fines del siglo veinte dio paso a la tres décadas de hegemonía de Estados Unidos. Hoy vivimos la emergencia del algunas fuerzas que cuestionan esta situación.

1.- Las creencias tradicionales están sufriendo cambios hace dos siglos, junto con la decadencia de sus instituciones religiosas. 

2.- Las fuerzas del extremismo religioso intentan socavar las bases de la civilización dominante a través de actos terroristas. 

3.- Los estados nacionales ven el surgimiento de China y el resurgimiento de Rusia ante los cambios que experimenta Estados Unidos, país que, siendo gobernado por un Señor del Comercio, busca reivindicar su poder a través del intercambio, alardeando con sus juguetes de guerra para garantizarlo.

4.- El repliegue de los conceptos éticos y morales y la regresión de las ideas laicas fundadas en la revolución americana, en la francesa y en los postulados universales generadas después de la segunda guerra mundial, permite el relativismo que abre la puerta de acciones que están fuera del estado de derecho.

5.- El punto anterior, más el ascenso de creencias supersticiosas y extremistas, da pie a la pérdida de altura en los debates ideológicos y culturales, lo que genera fragmentaciones cada vez más agudas entre diferentes ideologías que, al final, se repliegan en posiciones cerradas.

6.- Si, al punto cuatro y cinco, se agrega el acceso ilimitado a la información por parte de la gente, información que se retroalimenta de opiniones y comentarios de personas cada vez más alejadas de conceptos técnicos, editoriales, éticos y lógicos fundados en el conocimiento y el análisis crítico, la población se fragmenta en sistemas cerrados de opinión con cada vez menos posibilidad de acceder a posiciones racionales y críticas divergentes.

6.- Los Señores del Comercio, que hoy dominan los mercados globales, no ven límites en sus ambiciones, generando productos y servicios que muchas veces evaden el costo de sus derechos (pago de impuestos), se aprovechan de las carencias de los lugares donde operan (abuso de la mano de obra productiva), o utilizan subterfugios legales para engañar a  sus clientes y consumidores (leche que no es leche, tecnología anticontaminante que no la evita, por ejemplo).

¿Qué diría la Psicohistoria de Hari Seldon en este contexto?

La potencia dominante (Estados Unidos) y la emergente (China) están dominados por Señores de la Guerra y del Comercio.

Una parte de los Señores de la Religión se han unido con Señores de la Guerra menores y generan inestabilidad en la potencia dominante y sus aliados históricos.

La potencia dominante se escinde de sus aliados históricos por motivos de comercio.

La Psicohistoria podría afirmar que la potencia dominante intenta cambiar los términos de su dominio, ya no basado en su poder disuasivo de guerra, sino en el poder disuasivo de su comercio. Sin embargo, el poder del comercio utilizado de forma unilateral afecta el bolsillo de la personas y los líderes de las diferentes potencias, generando malestar de corto plazo. El malestar de corto plazo produce la necesidad de recuperar lo amenazado o lo perdido por el abuso. El factor económico, ya sea por aspectos geopolíticos (territorios reales) o comerciales (mercados), ha sido el catalizador de las grandes guerras en la historia de la humanidad. Quizás Los Señores del Comercio deberían comprender las motivaciones de sus oponentes para poder mantener el control y eliminar las amenazas. Siendo ellos los maestros de las motivaciones ajenas para cumplir sus intereses personales, deberían hacer el esfuerzo en comprender que la única forma de prosperar en el tiempo es a través de intercambios en los que ambas partes ganan. Las preguntas claves que debiesen responder son: ¿Qué esperan ganar los Señores de la Guerra? ¿Qué esperan ganar los Señores de la Religión? ¿Es un costo que los Señores del Comercio están dispuestos a pagar, considerando que pueden perder todo si optan por la decisión equivocada?

Es posible que la Política sea el arte de gestionar el poder de las creencias supersticiosas, del poder bruto representado por las armas y de la economía comprendida en el intercambio de valor llamada comercio.

¿Y el conocimiento, el arte y la razón? Bueno, la historia nos ha enseñado que prospera durante breves y brillantes períodos de tiempo y también nos devela a una humanidad temerosa de ellos y, como afirmaba Hari Seldon en Fundación, aplica la violencia para eliminarla, ya que ella no es más que el último recurso del incompetente.

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